Proyecto: Centro de Salud en Deressia (Chad)

13 Dic

La hermana Lurdes Magalhaes Gundar nos presenta el proyecto de un centro de salud en Deressia.

DSCN2636Este proyecto se realizará en Deressia, una localidad del Chad, en la Prefectura de Laï, a unos 500 Km. de Yamena, la capital.

El entramado social de este país es precario, la gente en general vive en el día a día… se vende algo en el mercado para poder vivir hoy y mañana  ¡Dios dirá! Eso no permite el acceso a la sanidad para aquellos más pobres y que no pueden pagar.

En Deressia, las hermanas Misioneras Combonianas están presentes realizando su labor en el campo educativo y sanitario. De modo particular una hermana enfermera trabaja en el dispensario, reconocido de forma oficial por el gobierno. Allí llegan enfermos de todo tipo y desde muchos kilómetros de distancia. Para ayudar a los enfermos las consultaciones son gratuitas, sólo se les pide una pequeña contribución en la compra de las medicinas.

Hemos constatado que, en la estación de las lluvias, la zona de Deressia se queda completamente aislada debido a las inundaciones que se producen en la carretera que accede al pueblo. Es, pues, una zona con mucha malaria y muchos niños mueren a causa de ella. Otros problemas mayores para los niños son la anemia, la malnutrición y la contaminación por vía neonatal del virus del SIDA.

Las Misioneras Combonianas queremos prestar una atención más eficaz en la lucha contra la malaria y la anemia que se deriva de ella. Operar de tal modo que toda la población pueda tener acceso a nuestro dispensario y elaborar campañas de prevención de la transmisión del SIDA por vía neonatal. Para ello vemos de vital importancia la formación de las mujeres para que cuiden bien a los hijos, les proporcionen una alimentación equilibrada y puedan prevenir la transmisión del SIDA.

Todo esto nos cuesta aproximadamente 5.200€. ¿Nos ayudas? Puedes escribir a economacombonianas@yahoo.es

o bien llamar al número 91 300 22 78 de Madrid

La responsable del proyecto: Sr. Lurdes Magalhaes Gundar

 

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Celia Macho: de Uganda a Madrid

18 Nov

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En el mes de octubre pasado la revista “Alfa y Omega” presentaba brevemente la figura de Celia Macho, misionera comboniana, como una más de los tantos misioneros de la diócesis de Madrid esparcidos por el mundo.

«Yo fui bautizada en la iglesia de San Jerónimo el Real y aprendí a rezar en la iglesia de Jesús de Medinaceli. Pasé mi infancia jugando en el paseo del Prado y en el Jardín Botánico…». La misionera comboniana Celia Macho Cardenal es una de los 602 misioneros madrileños que hay por todo el mundo, que se disponen a celebrar especialmente este mes de octubre, de marcado carácter misionero.

Su vocación está muy ligada al cartel del Domund de 1973, que rezaba: Tu fe es un compromiso misionero. «Yo entonces estaba insatisfecha con lo que hacía. Estudiaba Bellas Artes, pero me faltaba algo. Aquel cartel me dio el empujón. Interioricé esa frase y entré en las combonianas de Corella, en Navarra, al año siguiente».

Después de unos años estudiando inglés en Estados Unidos, Celia llegó a Kenia en los 80. «Ese fue el primer encuentro con el sueño de mi vida. Hice realidad esta vocación y desde entonces he experimentando un derroche del Señor para conmigo».

Recorrió Etiopía, Chad y otros países en los que tuvo estancias de menos duración, hasta llegar a Uganda, el país que más le ha marcado. Paradójicamente, su labor allí no se corresponde con la imagen habitual de un misionero; en lugar de desarrollar alguna labor asistencial, trabajó durante años en el centro de espiritualidad Namugongo, estrechamente vinculado a los mártires de Uganda. «Es un país muy castigado por la guerra y la violencia –explica Celia–, y allí se cometieron muchas atrocidades. Por eso se necesitan ejercicios espirituales, talleres de oración, de sanación de las heridas, retiros… Todo para reconciliar a la gente y sanar adultos y niños. Es una labor muy grande, y hay mucho por ayudar en este sentido».

Celia, que es ahora provincial de las combonianas para Europa, volvió a Madrid en 2014, después de 34 años fuera de España. «Echo de menos Uganda. Cuando estás allí vives el día a día con normalidad, hay armonía en la naturaleza, en las gentes, en tu trabajo. Aquí hay una prisa y un torbellino que te absorben. Tienes que esforzarte mucho por seguir tu ritmo y no el que la sociedad te impone. Hay una diferencia de vida muy fuerte», desvela la religiosa.

Además, en la Iglesia percibe «un cambio muy grande. Echo de menos el sentido de fiesta y la celebración en la Eucaristía que allí me alimentaban. Allí la Eucaristía es una auténtica fiesta, pero aquí es muy diferente», lamenta.

De todos modos, a pesar de que «adaptarme a Madrid ha sido más duro que cuando me tocó adaptarme a la misión», y que «ahora estoy aprendiendo de nuevo a ser madrileña», Celia hace balance de estos 34 años y afirma: «El Señor ha sido grande conmigo, estoy muy contenta».

De  J.L.V.D-M.  Texto publicado en http://www.alfayomega.es/129302/la-misionera-mas-castiza

Jesús Ruíz, nuevo obispo en Bangassou (R.C.A.)

12 Nov

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Jesús Ruiz Molina nació el 23 de enero de 1959 en La Cueva de Roa, en la diócesis de Burgos.  Después de estudiar en el seminario menor y más tarde en el seminario mayor de Burgos, decidió marcharse con los Misioneros Combonianos. Con ellos realizó su formación en Moncada y más tarde en Paris. Fue ordenado sacerdote en 1987.

Enseguida después de su ordenación estuvo trabajando en la Animación Misionera en España y llegó al Chad en el 1996. Concretamente a la misión de Bedjondo en la diócesis de Sarh. Allí fue donde lo conocimos muchas de entre nosotras y donde pudimos trabajar con él. Fueron años duros, de mucho trabajo, de muchas situaciones dolorosas… pero también fue un tiempo de mucho compartir. En aquel momento nos tocó vivir en primera persona la muerte de uno de nosotros, un comboniano, Francesco Tomasoni. Jesús supo hacer frente a la situación desde su paz interior y su confianza en Dios.

En África ha trabajado quince años en el Chad y nueve en la República Centroafricana, siempre al pie del cañón, siempre haciendo una pastoral social… ¡y disfrutando con ello! Además es que eso se le ve en la cara y en su forma de ser… disfruta estando con los demás, trabajando para los demás, buscando condiciones de vida mejores para los demás…

Para él la fe no es una ideología, sino una persona, Jesucristo, y esa fe que él vive desde la alegría y la confianza, se transmite más tarde en su quehacer cotidiano

Se podrían decir muchas cosas sobre Jesús, pero para mí, hay varias cosas que siempre me cautivaron: su saber escuchar, su inmensa paciencia con la gente, su estar con ellos en las buenas y en las malas. Y sobre todo me encanta su humor y su fina ironía. Con él no estás nunca a disgusto, sabe crear el ambiente propicio para cada uno en el momento y el espacio justo.

Hoy día 12 de Noviembre ha sido consagrado obispo en Bangui, la capital centroafricana porque su diócesis de Bangassou vive momentos difíciles.

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Diócesis de Bangassou en color verde intenso

Quien lo conoce sabe que con Jesús Ruiz ya ha ganado un amigo, pero no un amigo cualquiera, sino un amigo para toda la vida. Él es de los que mantienen su fidelidad y su amistad a pesar del tiempo y de la distancia.

La Iglesia de Bangassou en Centroáfrica no gana solamente a un obispo, sino que gana a un gran ser humano, a un padre y a un amigo.

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¡Gracias, Jesús, por ser tú mismo!

María del Prado, Fernández Martín. Misionera Comboniana

DE MUERTE Y DE VIDA

7 Nov

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Adentrarse en el misterio, de Dios, de las personas y de los pueblos, pasa por contemplar, (a veces entiendo poco o nada), cómo se celebra la vida y la muerte.

Hoy es día de difuntos. Me viene a la memoria la primera escena de Volver (Almodóvar, 2006) en la que diversas mujeres, entre ellas Penélope Cruz, se afanan por dejar impolutas las lápidas de sus seres queridos.

Ania y yo acabamos de llegar del cementerio. Son las 18.33 y ya se ha hecho de noche.
El cementerio cristiano de Talawakelle no es muy grande. No hay lápidas que pulir. Las tumbas, estrechas y cortas, se distinguen por un cerco de piedras que las rodea (en el mejor de los casos) y algunas cruces; la mayoría de madera, las menos, de piedra. Pocas tumbas tienen nombre.

Hasta hace una semana, el cementerio parecía devorado por las malas yerbas. Hoy han aparecido veredas. Algunas tumbas estaban llenas de flores y velas y otras vacías. Incluso en el cementerio hay “clases”. Todos morimos sí, pero hay quien muere recordado y quien olvidado muere.

Nunca he sido devota de cementerios, mi madre puede atestiguar que en cuanto pude “librarme” de ir con ella y mis abuelos, así lo hice. Sin embargo, esta tarde, algo me ha movido desde dentro. Primero a acompañar a una de mis alumnas cuyo padre murió recientemente. Después, con Ania.

Beatriz en Sri Lanka

Hemos ido, sin planearlo antes. Unas cuantas velas, presumo que restos de alguna Vigilia Pascual, una caja de cerillas y nada más. Hemos llegado y mi hermana ha comenzado a encender las velas apagadas de las tumbas (dice que en Polonia hacen así). No sé muy bien por qué me he puesto a hacer lo mismo.

La noche ha ido cayendo poco a poco. Un par del familias han llegado a honrar a sus difuntos. En silencio, con una oración sencilla y profunda, a modo de letanía, desde el corazón, rezando por todos esos “no conocidos”, rezando también por los nuestros, hemos ido encendido las velas de todas las tumbas. Al terminar, ya de noche, poco más de cien pequeñas luces titilaban en la oscuridad.

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El día ha sido cansado; cole y dos Eucaristías multitudinarias en las que hemos ayudado a distribuir la Comunión. El “dadle vosotros de comer” me sonaba con más fuerza que nunca mientras contemplaba los rostros de las mujeres, hombres y niños que se acercaban a comulgar. Después, sin mucho tiempo para pararme a rezar, recuperaba la tiza para explicar cómo dibujar a escala a los de 7c.

Ahora, en este momento de paz, la imagen del cementerio lleno de pequeñas luces me viene al corazón. Hace 15 días la comunidad Hindú celebraba Dipawalli, la victoria de la luz sobre la oscuridad. Hoy, los cristianos nos movemos en la misma clave. Recordamos, rezamos y honramos a nuestros queridos difuntos. Creemos que la muerte no tiene la última palabra, que después de todo, viene la Vida.

“… Si nuestra existencia está unida a Él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya”. Porque Él “es el Camino, la Verdad y la Vida”.
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Nota antropológica: Según “mis chicas” de 7c, mi única fuente, hoy las familias cristianas participan de la Eucaristía, van al cementerio y por la tarde se juntan en casa para recordar a sus difuntos. Prenden barras de incienso insertas en mitades de cocos y “llenan de aroma” las fotografías de sus difuntos. Rezan, muestran su cariño y su respeto y después lo celebran con una gran cena en la que predominan los dulces.

Beatriz Galán, desde Talawakelle, en Sri Lanka. 2 de Noviembre de 2017Captura de pantalla 2017-11-07 11.42.25

“Volver a la Misión”

4 Nov

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!Qué alegría volver a la Misión! No importa  el haber vuelto muchas veces, o la edad,  cada vez es diferente pero siempre con la misma  ilusión. Claro que volver con los setenta bien cumpliditos no es lo mismo que volver joven. Desde luego no vuelvo con la ilusión de “hacer” muchas cosas para anunciar el Evangelio, no, ahora quiero vivir el Evangelio y mi amor a Jesús con ellos y para ellos. Estaré en la retaguardia, disponible cuando haga falta, aunque todavía, de vez  en cuando, espero dar un salto en primera línea.

Estas semanas de vacaciones con mi familia, en mi parroquia, con la comunidad de mi Hermanas en Madrid, me han revitalizado y vuelvo con ganas de darlo todo. Cuento con el apoyo y las oraciones de vosotros que leeréis estas líneas y os prometo las mías.

Un abrazo: Antonia Sánchez Morocho / Misionera Comboniana

ENCARNITA CÁMARA DESDE UGANDA

31 Oct

Queridas amigas/os, colaboradoras/es de mi misión y familiares, espero que estéis bien:

De nuevo os escribo para compartir algo de lo que vivimos en Aboke, ya que también me gustaría formara parte de vuestras vidas.

Las actividades cada vez son más y gracias a todos vosotros van adelante sin dificultades; algunas de éstas son: La formación de las niñas madres y ayuda médica para ellas y sus bebés,  formación humana y espiritual de diferentes grupos. También la  ayuda económica a algunos niños para que puedan ir al colegio, y a personas muy pobres en las necesidades básicas, como son  comida y medicinas además de otras  muchas  actividades esporádicas que surgen cada día.

Admiro a los niños que me envían dinero para ayudar a los más pobres y a quienes  los enseñan a desarrollar sentimientos solidarios. Doy las gracias de todo corazón a todos y especialmente a quienes aportan lo que necesito para desarrollar mi trabajo pudiendo hacer cosas como poner gasolina para ir a las otras misiones, reparar las cosas que se nos estropean, etc.  ¡GRACIAS DE TODO CORAZÓN Y QUE EL SEÑOR OS RECOMPENSE!

GRATA VISITA: Quisiera empezar compartiendo con todos/as una gran alegría:

En el mes de Julio vino   mi sobrina Noelia  a visitarme. Es la primera persona de mi familia que viene a mi misión después de llevar 32 años en África, como podréis imaginar me hizo mucha ilusión.

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               En la foto Noelia y yo  visitando a Geoffrey y su gran familia

Una de las muchas visitas que hicimos durante su estancia allí, fue a la familia de Geoffrey, un trabajador nuestro que tiene una extensa familia (como podéis ver en la foto). Estando allí llegaron los hijos de la escuela diciendo que si no pagaban los meses que debían no podrían volver y contaron las dificultades que tenían para costear la educación de todos sus hijos. Ella generosamente les dio una cantidad para que durante un tiempo no tuvieran esos problemas. La anécdota fue que apareció Geoffrey trayendo una gallina  para agradecerle la visita y la ayuda. (Eso es muy valioso para ellos, puesto que es un suministro de huevos y carne de lo cual, no están muy sobrados) Imaginaros la situación, porque Noelia no había tocado nunca una gallina pero debía cogerla para demostrar que aceptaba el regalo y lo hizo como pudo… Al final  menos mal que apareció un chico que se la llevó en bicicleta a nuestra misión. ¡No quiero pensar el camino de vuelta que nos esperaba con la gallina!

La gente de aquí se alegró mucho de conocerla,  ella también estuvo feliz  de conocer las maravillas de Uganda, que son muchas, y a su gente.  Creo que la visita a la misión, haber visto la precariedad de vida a todos los niveles y gente que vive casi sin nada, especialmente la vida de los niños,  será una  experiencia muy positiva para su vida.

SOBRE LAS NIÑAS MADRE: La formación de estas jóvenes mamás sigue adelante. Algunas aún siguen aquí en Aboke terminando la escuela primaria y otras ya están en las escuelas profesionales de Lira.

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Cuando van a estas escuelas, como veis en la foto, tienen que llevarse todo lo que necesitan, como el  colchón, bidón para el agua, escobas y azadones.

Dejan a sus niños aquí en Aboke con sus abuelas o algún familiar, los cuales cuando el niño se pone enfermo me lo traen para que les ayude a pagar dispensario y medicinas.

La formación que estas jóvenes mamás están recibiendo es apreciadísima por toda la población y es realmente lo que les va a proporcionar un futuro en el cual han puesto todas sus esperanzas. Sin embargo no todas han entendido esta gran oportunidad y han abandonado el programa de formación.

Algunas han desaparecido y después he sabido que se han ido con algún hombre, incluso alguien que ya tiene otras mujeres; otra incluso ha abandonado a su niña con un año y siete meses, porque el hombre con el que se ha ido le ha dicho que no quiere niños de ningún otro hombre…

¡Algo inexplicable! Os cuento esto para que comprendáis mejor nuestros problemas y sufrimientos, pues es tristísimo ver a esta niña tan pequeña viviendo con su bisabuela y cómo espera que venga su madre, por el camino que se fue.

Aquí vemos a unas jóvenes mamás de la escuela de corte y  confección aprovechando el cemento de la entrada dela clase como pizarra gigante,  y otras en clase

EVELINE Y SUS NIÑOS: En las cartas anteriores os hablé de Eveline y sus niños, Fortunate y Ramsés. Os informo como siguen: Les compramos un terreno y ya hemos terminado de construirle su casa. (En la foto veis las cabañas, una es la cocina y la otra donde viven; además tienen el servicio)

Eveline es la que está a mi izquierda con la blusa roja, Fortunate la que está entre las dos y Ramsés, el que está delante de Fortunate. Los demás son los vecinos.

El futuro de estos niños ahora no es tan  desolador como se presentaba, pues tienen un lugar donde vivir y también  algo de tierra para poder cultivar.

Fortunate y Ramsés se hicieron muy amigos de Noelia y ella también les tomó mucho cariño. Generalmente, cuando salen del colegio, suelen pasarse por la oficina de la parroquia a saludar, contarme cosas del colegio y sobre todo a ver si les doy un caramelo… Los niños son extraordinarios y muy buenos. Fortunate, con sus cinco añitos,  cuida de Ramsés como si fuera una persona mayor.

El problema que tenemos  es su madre, porque  tiene un carácter muy complicado, no trata bien a los niños ni a nadie. Así que todo lo que hacemos  por esta familia es pensando en el futuro de  los dos niños porque no sabemos cómo será la vida para ellos.

RONALD  Y  SUS  HERRAMIENTAS  DE  ALBAÑIL:

07  El chico con la camiseta blanca es Ronald, terminó el curso de 3 años de construcción el año pasado y desde entonces no ha podido hacer ningún trabajo porque no tenía dinero para comprarse las  herramientas necesarias. Hemos comprado lo que necesita para trabajar y ahí lo veis “manos a la obra” con un ayudante y todo.

Si necesitáis alguna explicación más sobre alguno de los temas me lo decís y os la mando; no me extiendo más  porque no quisiera cansaros.

Un abrazo a todos y todas y nuevamente deciros que agradezco mucho vuestra ayuda e interés por mi misión. No podremos cambiar el mundo, pero sí el mundo de alguna persona, gracias a cada una/o de vosotros;

Encarnita Cámara Liébana; Misionera Comboniana, desde Aboke (UGANDA)

Exposición Misionera

19 Oct

Durante tres días seguidos el Servicio Conjunto de Animación Misionera (SCAM) de la zona centro ha colaborado con la Delegación Diocesana de Madrid en la organización de una Exposición Misionera que ha tenido lugar en el centro cultural Nicolás Salmerón de Madrid