“Volver a la Misión”

4 Nov

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!Qué alegría volver a la Misión! No importa  el haber vuelto muchas veces, o la edad,  cada vez es diferente pero siempre con la misma  ilusión. Claro que volver con los setenta bien cumpliditos no es lo mismo que volver joven. Desde luego no vuelvo con la ilusión de “hacer” muchas cosas para anunciar el Evangelio, no, ahora quiero vivir el Evangelio y mi amor a Jesús con ellos y para ellos. Estaré en la retaguardia, disponible cuando haga falta, aunque todavía, de vez  en cuando, espero dar un salto en primera línea.

Estas semanas de vacaciones con mi familia, en mi parroquia, con la comunidad de mi Hermanas en Madrid, me han revitalizado y vuelvo con ganas de darlo todo. Cuento con el apoyo y las oraciones de vosotros que leeréis estas líneas y os prometo las mías.

Un abrazo: Antonia Sánchez Morocho / Misionera Comboniana

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ENCARNITA CÁMARA DESDE UGANDA

31 Oct

Queridas amigas/os, colaboradoras/es de mi misión y familiares, espero que estéis bien:

De nuevo os escribo para compartir algo de lo que vivimos en Aboke, ya que también me gustaría formara parte de vuestras vidas.

Las actividades cada vez son más y gracias a todos vosotros van adelante sin dificultades; algunas de éstas son: La formación de las niñas madres y ayuda médica para ellas y sus bebés,  formación humana y espiritual de diferentes grupos. También la  ayuda económica a algunos niños para que puedan ir al colegio, y a personas muy pobres en las necesidades básicas, como son  comida y medicinas además de otras  muchas  actividades esporádicas que surgen cada día.

Admiro a los niños que me envían dinero para ayudar a los más pobres y a quienes  los enseñan a desarrollar sentimientos solidarios. Doy las gracias de todo corazón a todos y especialmente a quienes aportan lo que necesito para desarrollar mi trabajo pudiendo hacer cosas como poner gasolina para ir a las otras misiones, reparar las cosas que se nos estropean, etc.  ¡GRACIAS DE TODO CORAZÓN Y QUE EL SEÑOR OS RECOMPENSE!

GRATA VISITA: Quisiera empezar compartiendo con todos/as una gran alegría:

En el mes de Julio vino   mi sobrina Noelia  a visitarme. Es la primera persona de mi familia que viene a mi misión después de llevar 32 años en África, como podréis imaginar me hizo mucha ilusión.

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               En la foto Noelia y yo  visitando a Geoffrey y su gran familia

Una de las muchas visitas que hicimos durante su estancia allí, fue a la familia de Geoffrey, un trabajador nuestro que tiene una extensa familia (como podéis ver en la foto). Estando allí llegaron los hijos de la escuela diciendo que si no pagaban los meses que debían no podrían volver y contaron las dificultades que tenían para costear la educación de todos sus hijos. Ella generosamente les dio una cantidad para que durante un tiempo no tuvieran esos problemas. La anécdota fue que apareció Geoffrey trayendo una gallina  para agradecerle la visita y la ayuda. (Eso es muy valioso para ellos, puesto que es un suministro de huevos y carne de lo cual, no están muy sobrados) Imaginaros la situación, porque Noelia no había tocado nunca una gallina pero debía cogerla para demostrar que aceptaba el regalo y lo hizo como pudo… Al final  menos mal que apareció un chico que se la llevó en bicicleta a nuestra misión. ¡No quiero pensar el camino de vuelta que nos esperaba con la gallina!

La gente de aquí se alegró mucho de conocerla,  ella también estuvo feliz  de conocer las maravillas de Uganda, que son muchas, y a su gente.  Creo que la visita a la misión, haber visto la precariedad de vida a todos los niveles y gente que vive casi sin nada, especialmente la vida de los niños,  será una  experiencia muy positiva para su vida.

SOBRE LAS NIÑAS MADRE: La formación de estas jóvenes mamás sigue adelante. Algunas aún siguen aquí en Aboke terminando la escuela primaria y otras ya están en las escuelas profesionales de Lira.

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Cuando van a estas escuelas, como veis en la foto, tienen que llevarse todo lo que necesitan, como el  colchón, bidón para el agua, escobas y azadones.

Dejan a sus niños aquí en Aboke con sus abuelas o algún familiar, los cuales cuando el niño se pone enfermo me lo traen para que les ayude a pagar dispensario y medicinas.

La formación que estas jóvenes mamás están recibiendo es apreciadísima por toda la población y es realmente lo que les va a proporcionar un futuro en el cual han puesto todas sus esperanzas. Sin embargo no todas han entendido esta gran oportunidad y han abandonado el programa de formación.

Algunas han desaparecido y después he sabido que se han ido con algún hombre, incluso alguien que ya tiene otras mujeres; otra incluso ha abandonado a su niña con un año y siete meses, porque el hombre con el que se ha ido le ha dicho que no quiere niños de ningún otro hombre…

¡Algo inexplicable! Os cuento esto para que comprendáis mejor nuestros problemas y sufrimientos, pues es tristísimo ver a esta niña tan pequeña viviendo con su bisabuela y cómo espera que venga su madre, por el camino que se fue.

Aquí vemos a unas jóvenes mamás de la escuela de corte y  confección aprovechando el cemento de la entrada dela clase como pizarra gigante,  y otras en clase

EVELINE Y SUS NIÑOS: En las cartas anteriores os hablé de Eveline y sus niños, Fortunate y Ramsés. Os informo como siguen: Les compramos un terreno y ya hemos terminado de construirle su casa. (En la foto veis las cabañas, una es la cocina y la otra donde viven; además tienen el servicio)

Eveline es la que está a mi izquierda con la blusa roja, Fortunate la que está entre las dos y Ramsés, el que está delante de Fortunate. Los demás son los vecinos.

El futuro de estos niños ahora no es tan  desolador como se presentaba, pues tienen un lugar donde vivir y también  algo de tierra para poder cultivar.

Fortunate y Ramsés se hicieron muy amigos de Noelia y ella también les tomó mucho cariño. Generalmente, cuando salen del colegio, suelen pasarse por la oficina de la parroquia a saludar, contarme cosas del colegio y sobre todo a ver si les doy un caramelo… Los niños son extraordinarios y muy buenos. Fortunate, con sus cinco añitos,  cuida de Ramsés como si fuera una persona mayor.

El problema que tenemos  es su madre, porque  tiene un carácter muy complicado, no trata bien a los niños ni a nadie. Así que todo lo que hacemos  por esta familia es pensando en el futuro de  los dos niños porque no sabemos cómo será la vida para ellos.

RONALD  Y  SUS  HERRAMIENTAS  DE  ALBAÑIL:

07  El chico con la camiseta blanca es Ronald, terminó el curso de 3 años de construcción el año pasado y desde entonces no ha podido hacer ningún trabajo porque no tenía dinero para comprarse las  herramientas necesarias. Hemos comprado lo que necesita para trabajar y ahí lo veis “manos a la obra” con un ayudante y todo.

Si necesitáis alguna explicación más sobre alguno de los temas me lo decís y os la mando; no me extiendo más  porque no quisiera cansaros.

Un abrazo a todos y todas y nuevamente deciros que agradezco mucho vuestra ayuda e interés por mi misión. No podremos cambiar el mundo, pero sí el mundo de alguna persona, gracias a cada una/o de vosotros;

Encarnita Cámara Liébana; Misionera Comboniana, desde Aboke (UGANDA)

Exposición Misionera

19 Oct

Durante tres días seguidos el Servicio Conjunto de Animación Misionera (SCAM) de la zona centro ha colaborado con la Delegación Diocesana de Madrid en la organización de una Exposición Misionera que ha tenido lugar en el centro cultural Nicolás Salmerón de Madrid

Más Lejos nº60

19 Oct

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>> Pincha en la imagen para visualizar el Boletín completo

Para los más abandonados

27 Jun

                           “Sois el hospital más cercano para los abandonados de nuestro tiempo”.

ugandacomboEn medio de las líneas de una carta que tiene aroma de aprecio y agradecimiento, Francisco anima a la Hna. Dorina Tadiello y a las Misioneras Combonianas a hacerse cercanas, a ser regeneradoras, no solo de fuerzas saludables para la vida sino para la humanidad.

El Obispo de Roma, impresionado por lo que le decía la misionera sobre el Dr. Matew Lukwiya, que fue médico en el Hospital St. Mary Lacor de Gulu, norte de Uganda- África, se interesó por conocer la vida y el valor del entonces director sanitario que ha hecho tanto bien contribuyendo en crear esperanza para el futuro de África, que cuenta con tantos corazones generosos capaces de curar las heridas de los pobres que para nosotras son “la carne de Jesús”.

La historia y vida de este joven médico ugandés, promesa de la medicina en Liverpool, ciudad en donde terminó la especialización en Pediatría tropical y en donde se le pidió quedarse como profesor universitario, parece la expresión viviente del sueño de un África que se salva gracias a las africanas y africanos.

En realidad, Mattew aunque le fascinaba la idea de quedarse en Liverpool, decide regresar entre los Acholi, para ayudar especialmente a su pueblo, para que los estudios que hizo y su especialización pudiesen ser un servicio a quien había crecido con él. Y el servicio del Dr. Lukwiya fue una bendición para el hospital de Gulu. El joven médico fue la primera persona que lanzó en el año 2000 la alarma sobre el ébola avisando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y poniendo en pie una coordinación capaz de asistir en primera línea a las víctimas contagiadas.

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La Hna. Dorina, ahora superiora provincial en Italia y entonces médico en el reparto de infecciosos, se quedó al lado del Dr. Mattew más de un mes asistiendo a los enfermos con generosidad y sin límites, algo que le costó la vida al joven médico de 43 años.

A partir de la primera sospecha del ébola, en Octubre del 2000, a la muerte de Lukwiya , el 5 de Diciembre del mismo año y gracias a su urgente mediación el 6 de Febrero del mismo año la OMS declara que el peligro del ébola en Uganda ha terminado.

Para rendir un homenaje al “indomable valor” del doctor Matthew Lukwiya, al l generoso servicio como médico y de la misionera dirigido a las personas más indefensas del Norte de Uganda, Papa Francisco ha decidido de escribir a la Hna. Dorina, asegurándole oraciones y a su vez pidiéndoselas. Sin olvidar el consejo: “sed hospital de campaña”, entregaos y sed generadoras de vida en abundancia”, habría dicho Comboni.

La Redazione di Combonifem: revista de las Misioneras Combonianas.

Dos mujeres valientes

19 Jun
Loreto School in South Sudan

Una estudiante del Loreto School en Rumbeck, Sudán del Sur

Escribo hoy sobre dos mujeres de Sudán del Sur. Una de ellas, misionera cuya vida acabó trágicamente la semana pasada por la inacabable violencia que sufre el país; la otra, una joven que, contra todo pronóstico, ha conseguido graduarse en la Escuela de Loreto en Rumbeck: dos mujeres de gran personalidad, con orígenes muy diferentes, mujeres cuyas palabras transmiten un poderoso y conmovedor testimonio.

La primera de estas mujeres es la hermana Veronica, de la Congregación del Espíritu Santo, médico y administradora del hospital y muy conocida por todas nosotras. A principios del 2014, poco después del estallido de violencia en Sudán del Sur, Veronica escribió las siguientes palabras llenas de fe:

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Sr.Veronica en el hospital

“Hace poco alguien me preguntó porqué seguía aquí. Sigo porque Jesús siguió su camino y no lo abandonó cuando llegaron las dificultades. Él aceptó el sufrimiento, las adversidades y cargó com la cruz hasta el final. Fue fiel al deseo del Padre. Él siempre estuvo com la gente, no los abandono. Siempre estuvo preparado para aceptar la muerte, porque los quería. Yo soy discípula de Jesús y sigo sus huellas con la fuerza del Espíritu Santo. No puedo dejar a la gente de Sudán del Sur porque los quiero. Ellos son felices con nuestra presencia aquí, por rezar com ellos, por estar construyendo juntos este joven y frágil país. La gente necesita nuestro apoyo, nuestro sacrificio y ayuda económica. Llegados a este punto, me gustaría agradecer a todos los que nos sostienen com su oración y ayuda. Estamos llamadas a ser un signo de esperanza en estos tiempos de oscuridad. Dios nunca nos abandonará porque Él es nuestro Enmanuel, nuestro Dios con nosotros”.

La segunda es una joven que conocí en una de mis visitas al Loreto School y que me escribió lo siguiente (sólo he cambiado su nombre):
“Soy Mary Theresa Legge. Soy la primera de una familia numerosa, con seis madrastras y unos cuantos tíos y tías. El tamaño de mi familia me dificultó muchísimo seguir con regularidad el colegio: yo era la que tenía que hacer las labores domésticas, lo que a veces me impedía ir a la escuela.

Mi madrastra me obligaba a hacerlo mientras mis hermanos pequeños iban al colegio. Mi madre se había quedado embarazada de mí cuando era una chiquilla. A mi abuelo no le gustaba mi padre, así que la casó con otro hombre, que me dio a mis madrastras, con las que estoy ahora. Esas mujeres no eran nada buenas conmigo y no paraban de mandarme trabajar con unas y otras. A veces, llegaba tarde a clase porque antes tenía que fregar o barrer, ir a por agua y preparar el desayuno antes de salir para el colegio. Cuando llegaba, las puertas estaban cerradas y muchas veces mis profesores me pegaban por llegar tarde. Eso me hacía llorar con mucha amargura, porque nadie entendía por lo que estaba pasando.

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Si me iba sin hacer las tareas de casa, mi madrastra me pegaba y me dejaba sin almorzar y sin cenar. El almuerzo no me importaba tanto porque estaba acostumbrada a pasar sin él. Por la mañana, de camino al colegio, pasaba por el mercado y me compraba algo para merendar después de las clases. Soltaba la mochila al llegar a casa y me iba directa a la cocina a preparar la cena. Sólo descansaba cuando llegaba la noche y compartía un estrecho colchón com otras dos primas. Mi padre solía salir muy temprano por la mañana y ya no volvía hasta por la noche. Él no sabía nada de lo que estaba pasando, pero tampoco yo intenté contárselo porque podría pegarme y eso era lo último que yo quería. Por eso me lo callé todo.

La mayor parte de las amigas de mi edad estaban que pasando por algo muy parecido intentaban encontrar marido y a mí me aconsejaban lo mismo. Me decían que era la única forma de encontrar un poco de paz y amor, pero yo me negué. Mi padre se esforzaba mucho porque yo asistiera al colegio, a pesar de que académicamente yo no era muy buena. Los recursos para educarnos también eran escasos. Me costó mucho acabar la Primaria.

Milagrosamente, pasé los exámenes. Eso me dio más esperanza e interés por ampliar mis estudios. Después de la Primaria, no tenía ni idea de lo que pasaría. Mi padre no podía costearme los estudios porque había desaparecido la única máquina que le proporcionaba una fuente de ingresos. Se la habían robado uno de los socios. Pero Dios se encargó de abrir otra puerta cuando yo ya estaba a punto de desistir. Mi padre encontró trabajo y yo me enteré de que existía el colegio de Loreto. Recé muchísimo para ser admitida y Dios respondió a mis plegarias. El primer día que llegué me llevaron a la residencia, a la que me acompañó mi tutora. El hecho de que Loreto fuese um internado me hacía muy feliz y sentí que sería mi hogar, un hogar al que quise muchísimo durante todo el tiempo que estuve allí y del que me sentí realmente parte.

La escuela me ayudó a descubrir quién era yo. Durante el tiempo que estuve allí, comencé a mejorar académicamente. Entendí que lo único que necesitaba para resucitar era un sitio como éste y que un internado es el mejor sitio para que las chicas despierten y descubran quiénes son realmente, como me ocurrió a mí. A día de hoy, he terminado mis estudios de Secundaria y trabajo en la escuela, ganando experiencia mientras espero a que Dios me abra otra puerta por la que continuar mi camino. Creo que incluso en la hora más oscura de nuestra vida, Dios puede seguir mostrándonos su gracia y su poder.”

Loreto School in South Sudan

Estudiantes en clase de Química

Todo esto es lo que se puede conseguir, si se facilitan las oportunidades. Actualmente hay cerca de 400 misioneros en Sudán del Sur. Cada uno de ellos podría decir, como dijo Sister Veronica: “Estamos llamados a ser signo de esperanza especialmente en estos tiempos de oscuridad”. ¿Qué esperanza podrían tener niñas como Mary Theresa en una sociedad polígama, si las hermanas de Loreto no hubieran escogido ir a Rumbeck y, sostener el colegio con las generosas donaciones de tantos, hasta convertirlo en un internado de referencia para las chicas? No es fácil ser mujer en Sudán del Sur, pero las misioneras se están encargando crear esperanza en una vida mucho mejor.

Sr. Verónica escribió: Jesús no los abandonó. Estaba dispuesto incluso a aceptar la muerte porque los quería”. Verónica, una mujer llena de talento, dio su vida como tantas otras para que, como Mary Theresa decía supiéramos que “incluso en la hora más oscura de nuestra vida, Dios nos sigue mostrando su gracia y poder”, un poder que no es impuesto por las armas de los soldados, sino que se entrega en la profunda ternura de aquellos que se preocupan por los demás.

Recordamos a estas dos mujeres valientes en su inquebrantable fe, y en el poder de su amor.

Hermano Bill

Por la Evangelización de los Pueblos

15 Sep

10702037_10201652661957719_5395735253813835489_nEl Papa Francisco ha nombrado a Sor Luzia Prémoli, superiora general de las Hermanas Misioneras Combonianas Pías Madres de la Nigrizia, miembro de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos por cinco años.

La Congregación dirige y coordina en todo el mundo la evangelización de los pueblos y la cooperación misionera, salvo las competencias de la Congregación para las Iglesias Orientales; en sus territorios erige y reparte las circunscripciones misioneras según las necesidades; preside el gobierno de las misiones; examina los asuntos y las relaciones enviadas por los Ordinarios, por los Nuncios y por las Conferencias Episcopales; vigila la vida cristiana de los fieles, la disciplina del clero, de las asociaciones caritativas y de la Acción Católica; vigila la marcha de las escuelas católicas y de los seminarios.

En el 150° aniversario del Plan para La Regeneración de África, nuestras felicitaciones a Sor Luzia por un servicio fructuoso y profético, en el espíritu de Daniel Comboni.